Cómo NO ayudar a una persona con depresión

Ayudar a una persona con depresión no es nada fácil. Esto se debe a que muchas veces tenemos una concepción errónea de lo que es estar deprimido. Es muy complicado para una persona que nunca ha padecido una depresión saber en qué consiste, sin embargo casi todos tenemos la falsa sensación de que entendemos lo que es.

Esto se debe a que las personas que no hemos tenido una depresión tendemos a equipararla a vivencias que creemos similares, como la tristeza o la desesperanza, situaciones debidas a problemas de la vida. Sin embargo, la depresión no tiene nada que ver con eso. La depresión no es estar triste.

Pero las ayudas y soluciones que tenemos para la tristeza no sirven para la depresión. Estas soluciones equivocadas incluso pueden empeorarla. Para ayudar mejor a las personas deprimidas hay que entender la depresión como un tipo de desgaste o cansancio patológico, más que como tristeza o una alteración emocional. Con este planteamiento, hemos recopilado una lista de cosas que NO DEBEMOS HACER si intentamos ayudar a una persona con depresión.

 

COSAS QUE NO DEBEMOS HACER PARA AYUDAR A UNA PERSONA DEPRIMIDA

  • Hacer que se esfuerce: es importante no insistir en que la persona depresiva haga actividades, que vaya a trabajar o que intente forzarse a hacer cosas, sólo conseguiremos aumentar el problema. ¡Sería como intentar curar un brazo roto forzando a la persona a moverlo! Esto implica no insistir en que salga a dar un paseo o al cine o presionarle para que vaya a trabajar. Al revés, deberíamos liberar a la persona con depresión de las tareas del día a día.
  • Decirle que sin medicamentos le va a ir mejor, que sea fuerte: hay que dejar en manos del médico las decisiones sobre el tratamiento. No siempre los medicamentos son adecuados para tratar una depresión, pero debe ser el especialista el que tome esta decisión. Hay muchos cuadros depresivos cuya única vía de curación son los fármacos. Salir de una depresión no es cuestión de fortaleza: es una enfermedad y no una debilidad.
  • Hacer que ponga buena cara: a veces provocamos que el paciente se esfuerce incluso sin darnos cuenta. Casi todas las  personas deprimidas se sienten mal por estar enfermos y causar preocupación a las personas que quieren. Para evitarlo, se esfuerzan constantemente en aparentar que están mejor de lo que realmente están, que el problema no es tan grave: sonríen aunque no les apetezca y disimulan delante de los demás. Este tipo de esfuerzos empeora el curso de la enfermedad y hay que evitarlos. No hay que permitir al paciente en este tipo de situaciones y si sospechamos que está pasando, decírselo abiertamente.
  • Despertarle: dormir lo suficiente es una condición imprescindible para que una depresión se cure. En algunas depresiones el propio cuerpo hace que la persona duerma más, para facilitar la mejoría. Es necesario entender que el sueño en las personas deprimidas es parte del tratamiento y tenemos que facilitarles el descanso.
  • Descuidar su alimentación: durante una depresión se suelen descuidar las comidas. Puede perderse el apetito o tener atracones de comida. Es importante que una persona deprimida coma adecuadamente. Pero nunca hay que convertir  la comida en un campo de batalla, no debe ser una fuente de ansiedad y preocupaciones para el enfermo, porque si no, esto también le empeorará.
  • Facilitarle alcohol o drogas: el alcohol y las drogas empeoran mucho cualquier tipo de depresión. Una persona con depresión no debería consumir ni una gota de alcohol ni por supuesto otras drogas. Podría parecer que el alcohol o determinadas drogas mejoran el ánimo o disminuyen la ansiedad. Otras como la cafeína aparentemente aumentan la energía. Hay que evitarlas porque a largo plazo impiden la recuperación.

Todo lo que hemos dicho son consejos generales. Para aplicarlos a una persona en concreto es necesario hablar con el psiquiatra y preguntarle acerca de cómo podemos ayudar al paciente. El tratamiento y la ayuda deben personalizarse en cada caso.

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