Tener dependencia física no es tener adicción (a veces)

Hay que tener cuidado con un concepto que suele confundir bastante: la dependencia física. Tener dependencia física no es tener adicción, aunque se llame de forma similar.

¿Qué es la dependencia física?

Llamamos dependencia física a la aparición de síntomas físicos al dejar de consumir una sustancia a la que el cuerpo está acostumbrado. Por ejemplo: la retirada brusca de somníferos puede causar una crisis convulsiva. Otro ejemplo sería el síndrome de abstinencia de la heroína, el “mono”. O la hipertermia y el temblor (entre otras cosas) al dejar de beber alcohol de forma brusca.

¿Por qué ocurre?

Ocurre porque el organismo se ha acostumbrado a funcionar con un cierto nivel de sustancia en la sangre. Al retirarse ésta muy rápidamente, el equilibrio se rompe y aparecen síntomas hasta que el sistema se vuelve a equilibrar. Es un problema que acompaña a algunas sustancias adictivas y hace más difícil el dejarlas, pero es sencilla de resolver. De hecho, el problema de la dependencia física se soluciona siempre en unas pocas semanas con un tratamiento correcto.

Es importante no confundirla con la adicción porque son distintas. Hay sustancias que no tienen dependencia física relevante (como el tabaco o la cocaína) pero que sin embargo pueden ser muy adictivas. También puede ocurrir lo contrario: sustancias con dependencia física pero que no son adictivas. Un ejemplo de esto último: los corticoides. Son fármacos que no crean adicción pero que si se retiran de golpe pueden provocar problemas físicos importantes. Por lo tanto la dependencia física no tiene nada que ver con la adicción, siendo en realidad un problema añadido a la hora de afrontar el tratamiento.

 

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