Medicación psiquiátrica y problemas sexuales

Medicamentos y fármacos de todo tipo pueden darnos problemas con el sexo. Aunque los psicofármacos se llevan la mala fama, hay otros muchos medicamentos que pueden arruinar nuestra vida sexual, como antihipertensivos, medicamentos para el colesterol o para la acidez gástrica. En cuanto a los tratamientos para trastornos psiquiátricos, hay varios que pueden producir alteraciones sexuales. Es importante saber cuáles son, para que estemos atentos y alertemos a nuestro psiquiatra si es necesario.

Lo primero una llamada a la tranquilidad: estos efectos secundarios son siempre reversibles. Si se deja de tomar el tratamiento, los efectos secundarios de tipo sexual desaparecen. Puede ser que tarden algunos días en quitarse del todo, pero se van. Por lo tanto, siempre quedará una solución que será la retirada de esa medicación. Por supuesto, no recomendamos dejar la medicación por cuenta propia. Quitarla de forma no programada puede causar problemas aún mayores. Habla con tu psiquiatra, adelanta la cita si es necesario y que sea él quien te indique la mejor opción.

¿Qué problemas sexuales pueden dar las medicaciones psiquiátricas?

Muy variados: pueden disminuir el deseo, la libido (es decir las “ganas”de practicar el sexo). Esto lleva a que disminuya nuestra frecuencia o le intensidad del deseo. Suele considerarse un problema por el propio afectado, pero no siempre es así. A veces es nuestra pareja la que lo ve como problemático.

Disminución del deseo

Hay que tener cuidado porque la disminución del deseo que se ve en muchos trastornos no es siempre un efecto secundario de la medicación sino a veces es un síntoma de la propia enfermedad (esto puede ocurrir por ejemplo en la depresión). Si es así, el retirar el fármaco puede empeorar aún más la libido. Hay que analizar bien con tu médico qué está ocurriendo exactamente antes de hacer cambios.

Disfunciones sexuales

Otro problema que aparece con frecuencia es la erección incompleta en el hombre o le falta de lubricación en la mujer. Aunque la persona pueda tener un deseo normal, estos efectos secundarios hacen mucho más difícil realizar el acto sexual. Si antes de la toma de medicación sospechosa todo funcionaba perfectamente, lo más probable es que el fármaco sea el culpable y por lo tanto tengamos que retirarlo, pero cuidado, porque hay otros factores fue también pueden producir esto, como el alcohol, el tabaco o el consumo de drogas en general.

Es típico de algunos tipos concretos de medicamentos, como los inhibidores de la recaptación de serotonina, el producir un enlentecimiento en la llegada al orgasmo. Suele considerarse un problema, aunque a veces es positivo (por ejemplo si se tiene algún grado de eyaculación precoz, ya que hace “aguantar más tiempo” antes del orgasmo). Si este efecto es muy acusado se produce la anorgasmia, es decir, le imposibilidad de alcanzar el orgasmo.

A veces aparecen problemas más raros, como le eyaculación sin orgasmo, la eyaculación retrógrada o el orgasmo sin eyaculación. También están descritos efectos secundarios mucho más infrecuentes, como el priapismo, en el que se produce una erección continuada y persistente. Aunque a alguien pueda parecerle lo contrario, es una situación nada deseable, que produce intenso dolor y debe ser atendida en un servicio de urgencias lo antes posible. Por suerte es un caso realmente excepcional y ocurre con muy pocos fármacos.

 

Vamos a hablar ahora de algunos de los  psicofarmacos más comunes y sus posibles efectos sobre la  vida sexual:

Antidepresivos

Los antidepresivos causan con frecuencia problemas sexuales. Uno de los más frecuentes es la falta de deseo. Todos los antidepresivos que actúan de forma única o combinada sobre la serotonina tienen riesgo de frenar el deseo sexual. Pueden dar este problema hasta en el 50 % de los casos. Pese a la magnitud de la cifra, hay que saber que en realidad es muy difícil medirlo ya que la misma depresión puede causar disminución del deseo sexual en más del 60 % de las personas. ¿Se debe entonces la falta de deseo al antidepresivo o a la propia enfermedad? En cualquier caso, hay estrategias para resolverlo, como son el ajuste de dosis, la combinación con otros fármacos o la sustitución por otro medicamento. Esperar a que se resuelva con el tiempo no suele dar resultado, ya que este efecto secundario presenta tolerancia. Si aparece, hay que hacer algo.

Litio

El litio, un fármaco usado ampliamente en el trastorno bipolar, tiene une inmerecida mala fama en el sexo. La realidad es que los estudios nos dicen que muy seguro en cuanto a los problemas sexuales. Hay una excepción, cuando se combina con benzodiazepinas. En ese caso puede dar problemas sexuales, principalmente una moderada disminución del deseo.

Estabilizadores de la familia de los antiepilépticos

Tanto la carbamazepina como la oxcarbazepina tienen un importante efecto en la inducción enzimática sobre el hígado, por lo que podrían reducir la cantidad de hormonas sexuales en sangre y disminuir la libido. Esto es tambien importante por su efecto sobre los fármacos anticonceptivos, a los que puede neutralizar.

Hay pocos datos sobre el topiramato, la gabapentina y la pregabalina, pero algunos estudios nos dicen que en ciertos pacientes podrían empeorar le función sexual. No ocurre esto con el ácido valpróico ni con la lamotrigina, que parecen ser bastante seguros en lo que al sexo se refiere.

Antipsicóticos

Los antipsicóticos de cualquier tipo pueden disminuir el deseo sexual, producir dificultades en la erección o problemas con la eyaculación. Lo producen por múltiples vía: su acción sobre la dopamina y la prolactina, pero tambien sobre la serotonina. Hay que ajustar dosis o cambiar el tratamiento si producen estos efectos secundarios. No hay otra solución.

Además de estos medicamentos, hay otros psicofarmacos, como algunos hipnóticos y tranquilizantes, que también pueden influir sobre el sexo, pero hay menos datos al respecto. En general, cuandomapar cen problemas sexuales no hay que descartar nada y revisar cualquier medicación.

Es importante subrayar que si un fármaco de una familia produce disfunción sexual, eso no implica que no se pueda tomar ninguno similar. Por ejemplo, si un antipsicótico disminuye la libido, puede suceder perfectamente que otros antipsicóticos no la afecten. El trabajo conjunto del paciente y el médico debe ser buscar la combinación de tratamientos que minimice los síntomas sin producir efectos secundarios. Debido a que las personas y nuestros cerebros somos únicos, debemos personalizar el tratamiento para que se ajuste como un guante a nuestras necesidades, esto a veces requiere muchas pruebas pero finalmente suele funcionar..

Los mayores problemas con los efectos secundarios vienen en realidad de la falta de comunicación. La vergüenza a hablar sobre el sexo o el pensar, tanto por parte del paciente como del médico que las disfunciones sexuales son un problema menor, hace que ni siquiera llegue a hablarse del tema en la consulta. Es importante que los pacientes hablen del sexo y que los psiquiatras preguntemos explícitamente por la función sexual. La sexualidad es un ámbito muy importante de la vida humana y no hay ninguna razón para renunciar a ella, se tenga la enfermedad que se tenga.

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