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La historia detrás del artículo más leído en esta página

El artículo más leído desde el principio de Neuropsi es uno que se titula “¿Quieres saber de verdad qué es la esquizofrenia?“. Muchas personas continúan preguntando por él, nos escriben directamente para hablar sobre lo que dice. No es para nada un artículo técnico. Lo escribí de un tirón hace más de 10 años, en todo ese tiempo he aprendido muchas cosas por suerte. Pero sigo pensando lo que pone allí. Como varias personas han preguntado, una hace poco,  me gustaría contar la historia que hay detrás, aunque sólo sea para recordar a la persona a la que se lo escribí.

Estaba de guardia, por la noche. Era residente de psiquiatría en el hospital de la Princesa. Vino un chico joven, no tendría muchos años más que yo entonces. Venía solo, nervioso, le habían tenido esperando al psiquiatra durante dos horas. Había preguntando primero la señora de recepción, después la médico de la puerta había garabateado dos palabras en el informe sin mirarle a la cara. Tras esto lo dejaron solo en la sala de espera destartalada y habían sonado mi busca.

Estábamos los dos en el despacho (porque el psiquiatra adjunto no bajaba ni para firmar el informe). Él no tendría muchos más años que yo, me miraba con desconfianza, como pensando “¿Qué sabrá el chaval éste de lo que me pasa?”. No me extraña, yo mismo me miraba con desconfianza, un residente de tercer año, 16 horas trabajando sin descansar. Comenzó a contarme: dormía mal, estaba nervioso. Luego me contó algo de una canción que todo el rato se le repetía en la cabeza, tenía un significado especial para él. Y siguió contándome cosas extrañas acerca de eso. Seguía hablando del tema, le preocupaba, pero apenas podía seguirle, porque todo era lejano y difícil. Más allá de la historia, de sus miedos, percibí sin duda la barrera que le oprimía, el dolor, el vacío. Le pregunté por eso, pero no sabía explicarme. Dos semanas más tarde tuve guardia de nuevo y de nuevo apareció. Eran las  4 de la mañana.  No había vuelto a la urgencia desde entonces. Me contó exactamente lo mismo. Me preguntó que qué le ocurría: “Antes el mundo no era así”. Recuerdo que me sentí torpe al explicarlo. Le dije que si quería podía ingresar, pero que no le iba a obligar a hacerlo. No quiso. No lo volví a ver más. Al volver a casa de la guardia escribí ese artículo.

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