La salud mental que viene

Y a pesar de todo, a pesar de la crisis, de la desesperanza, la tecnología continua avanzando en su promesa de mejorar nuestra vida. Aquellos viejos sistemas expertos que nos prometían hace veinte años para ayudarnos a tomar las decisiones correctas, que serían nuestros mejores médicos, incluso nuestros mejores jueces, hace una semana se están transformando en realidad. Al ordenador de IBM Dr. Watson que ganó en un concurso cultural a jugadores humanos, le han asignado una nueva tarea en el diagnóstico del cáncer de pulmón. Y sus diagnósticos son mucho mejores que los de médicos expertos humanos. Tardará tiempo pero el Dr. Watson llegará a la salud mental (por suerte) y así podremos ayudar mejor a nuestros pacientes.

Sin entrar en la medicina-ficción y sin esperar a que el Dr. Watson venga a echarnos una mano, hoy en día tenemos a nuestra disposición ayudas mucho más humildes que pueden multiplicar nuestro potencial de ayudar a los afectados por una enfermedad mental. El trabajo de los psiquiatras y psicólogos se basa en parte en el uso de la comunicación como terapia e Internet ha puesto a nuestra disposición herramientas que aumentan nuestro potencial en este área. No podemos desaprovechar la oportunidad.

La entrevista convencional con el paciente seguirá siendo una parte primordial de cualquier proceso de diagnóstico y tratamiento, pero otras formas de comunicación pueden enriquecer la relación médico-paciente y conseguir mejores resultados. Uno de los medios que ya se usa de goma habitual es el correo electrónico, en esa misma línea, otras formas de comunicación asíncrona (SMS, mensajería instantánea, etc.) sirven para mantener la relación y la comunicación fuera de la frecuencia habitual de la consulta. Cuando se usan múltiples canales de comunicación, se debe ser cuidadoso a la hora de elegir un medio u otro para los distintos tipos de situaciones y consultas que se realicen.

Otra herramienta muy útil es el material didáctico y psicoeducativo que el terapeuta ponga a disposición del paciente. Estar correctamente informado sobre la enfermedad es primordial, y a esta información no sólo puede accederse a través de los consejos del médico. Parte del trabajo terapéutico consistirá en aportar al paciente y a la familia información fiable y organizada acerca de la enfermedad. Esta información puede hoy en día ofrecerse online para una mejor accesibilidad y una actualización inmediata.

La telemedicina será una realidad en menos de cinco años. En otras especialidades la importancia de la exploración física todavía supone un obstáculo para el despliegue de las entrevistas médicas a través de la videoconferencia, pero en salud mental no es así. La única limitación es la extrañeza que pueda suponer para el paciente o el médico el realizar una entrevista por esta vía, pero las plataformas de videoconferencia son algo cada vez más común, por lo que se trata de un problema pasajero y escasamente importante. Las entrevistas por videoconferencia permiten una accesibilidad mucho mayor, una variable especialmente importante en salud mental. En general, todas las herramientas que permitan al terapeuta maximizar su potencial de comunicación van a maximizar también su potencial de ayuda.

Las comunidades de usuarios online hace años que tienen un papel, nos guste o no, en el tratamiento de las enfermedades. Y más vale que nos guste, porque es algo que ha llegado para quedarse y además tiene también un gran potencial de ayuda que no deberíamos desaprovechar. Para los sanitarios, el integrarnos en estas comunidades, aportando nuestra visión y ayuda debería ser casi una obligación. Los grupos online tienen una capacidad de ayuda muy importante, al igual que los grupos de terapia. Cómo organizar, usar y desplegar estos grupos de una forma correcta es un reto para el futuro, pero probablemente la realidad es más rápida que nuestras planificaciones. Recuerdo que hace ya diez años existía en IRC el canal #esquizofrenia, en el que afectados por esta enfermedad se apoyaban mutuamente y de forma bastante terapéutica. No se debe dejar de aprovechar estas vías. No sirve de nada el posicionarse a favor o en contra, resisitirse o negar su existencia. Las nuevas vías de comunicación han llegado para quedarse. Sólo nos queda el aprender a usarlas de la mejor manera posible.

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