¿Qué es de verdad la adicción?

 

Como la arena, tierra,
como la arena misma,
la caricia es mentira,
el amor es mentira,
la amistad es mentira.
Tú sola quedas con el deseo […]

Los fantasmas del deseo
Luis Cernuda

Cada día te levantas totalmente convencido de que es el último día que lo harás. Es una decisión firme y segura porque ya has sufrido lo suficiente. Tendrías los ojos cansados de tantas lágrimas si no fuera por ese lentamente congelarse todo, por ese tocar a las personas que es como tocar piedras, como tocar nada. Tus padres lloran cuando crees que no les miras y aún así sientes el dolor sordo y lejano, como si le doliera a otro. Pero ya no lo harás más. Es firme. Estás cansado de hacerlo, es tu decisión. Respiras un poco mejor, sientes algo más cerca la tristeza de todo el dolor que has causado, que te causas. El vacío se diluye ligeramente y por un segundo puedes alzar la mirada. No vas a hacerlo más porque odias hacerlo, en el fondo nunca te gustó hacerlo. Lo hiciste, sí, pero no lo harás más. Es una decisión firme y segura, pero mientras lo piensas tus pies han caminado. Tus ojos ya no pueden llorar más, pero buscan sobre la mesa, detrás de los libros. El tacto del plástico recorre como un soplo tu espina dorsal. Se abre la puerta, tu padre delante está hablando, lo apartas bruscamente de un golpe, detrás tu madre puede estar llorando. No sientes nada cuando lo empujas. Sabes que siguen detrás de la puerta. El dolor es sordo y lejano. La irritación y la culpa ascienden a la vez mientras automáticamente preparas todo sobre la mesa. Justo entonces lo notas: un segundo de vacío absoluto. Pero después no hay placer ni caricia. Un vacío nítido que deja ver detrás toda la verdad, el dolor descarnado como un cuadro hiperrealista, con todos los detalles microscópicos, tus padres llorando tras la puerta, quince años pasados en tu habitación o en tu coche, la falsa esperanza diaria de que será el último día.

2 Comments

  1. Jorge Estrada de Paramo el 16/08/2007 a las 17:55

    Diego…?
    Diego Urgeles…? ¡ ah sí !, como me iba yo a olvidar de este hombre.

    Querido Dr.Urgeles, soy una persona que tengo su nombre en mi memoria ( por cierto ¿que es la memoria? , ¿ donde se encuentra situada en nuestro cerebro? ja ja ja.;) cada vez que veo una rata… BLANCA por supuesto.
    Un cierto día le dije que me interesaba esto del Núcleo Accumbens, y que cuando me encontrara bien estudiaría el tema de su mano. pues bien ese día ha llegado.
    No sé si me recordara, somo tantos los viciosos; perdón, los enfermos, además me rompí hasta la mismísima tibia, sin olvidar del peroné, por eso hice el tratamiento en dos veces, la primera con la doctora Raquel Rebolledo, mis respeto para ella, pues me enseño a amueblar mi cabeza entre otras muchas cosas, y a hacerme «esa pregunta» en su momento, milesimas de segundo ¿ que gano con tirarlo todo por la ventana ? piensa, sientate y piensa.
    Me alegro, no sabe usted como, de que al clickear su nombre en BUSCAR salga tantos resultados por Urgeles, lo sabía.
    Llevo desde el 26 de diciembre de 2006 sin probar gota de alcohol, recuerdo que si no ingreso me bebo mi propia sangre con la graduación que tuviese.
    Con mi Coca-cola light voy a todos sitios, y no tengo pensado hacer boquerones en vinagre, aunque para eso existe el vinagre de manzana, tan bueno o mejor que el de vino.
    Mire por donde nunca me equivoco de copa, hasta ese día, me pasaba bastante a menudo, y mire por qué siempre era la que mas graduación tenía, ¡jo!.
    Pues bien doctor sabrá que soy su embajador allí donde vaya; intento enseñar a mis amigos como el núcleo accumbens intenta engañarnos y como mediante unos pasos le dejamos poco a poco sin voz.
    Esto a grandes rasgos me a sucedido a mi, lo que pasa que viene bien para muchas mas cosas de las que nosotros pensamos, me funciona hasta con el amor, jejeje quien lo hubiera dicho.
    Solo me queda engañarle cuando por la noche me dice que vaya a la nevera a comer dulce, algún fallo tenia que tener esto, pero en cuanto a lo demás no le hago ni caso, es mas ya no le oigo, se ha aburrido.
    No crea doctor que me he vuelto gilipollas, no me drogo, pero las tías me tienen loco, aunque para eso confundo no sé qué del cerebro y lo redirijo hacia el amor paternal y mi hijo tan feliz y tan contento.
    Bueno doctor me despido hasta pronto con una cita de la que ahora me río:
    ¡brindo por todos aquellos a quienes amamos;
    brindo por todos aquellos que nos aman;
    brindo por todos aquellos que aman a quienes
    aman a cuantos aman a aquellos que aman a los
    que nos aman!
    anónimo (Brindis)

    PD.Nunca dejes respirar al nucleo
    acumbens, él nunca duerme.
    Mio (miedo)

  2. shiry el 14/04/2008 a las 03:17

    todo esto me hace acordar a la carta que escribio freddy que la tengo guarda entonces la pongo aca 😉
    «Cuando yo la conocí tenía 16 años. Fuimos presentados en una fiesta por un muchacho que se decía mi amigo. Fue un amor a primera vista.

    Ella me enloquecía.
    Nuestro amor llegó a un punto que ya no conseguía vivir sin ella. Pero era un amor prohibido.
    Mis padres no la aceptaron. Fui reprendido en la escuela y pasamos a encontrarnos a escondidas. Pero ahí no aguante más: quedé loco.
    Yo la quería pero no la tenía. Ya no podía permitir que me apartaran de ella. Yo la amaba.

    Choqué con el coche. Rompí todos los muebles de casa y casi maté a mi hermana.
    Estaba loco. Precisaba de ella.

    Hoy tengo 39 años. Estoy internado en un hospital. Soy inútil y voy a morir…, abandonado por mis padres, por mis amigos y por ella. Su nombre Cocaína. A ella le debo mi amor, mi vida, mi destrucción y mi muerte».

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