Predicciones para el 2014
A día uno de enero y sin red: ¿Qué cosas pueden cambiar en la salud mental este año?. Hay tendencias globales que probablemente darán un paso más, poco a poco, hasta irse afianzando para llegr a parecer que siempre estuvieron allí.
Entre ellas la telemedicina, atender a los pacientes a través de internet, videoconferencia, correo o servicios web en general. Primero serán las citas por internet, después los recordatorios de los tratamientos, FAQ sobre tu enfermedad, videoconsultas, hasta que la medicina (como la vida) no pueda ser concebida sin la red. Y si no, preguntaos ahora: ¿Cómo era comprar un billete antes de internet?. En salud mental está por pasar.
Otro cambio que empezaremos a vislumbrar será la introducción de las psicoterapias dirigidas por ordenador. Si eres de los que te ríes o de los que te remueves en tu silla a leer esto, puedes hacer una búsqueda en PubMed para ver cómo ya está ocurriendo. Y ocurrirá más, este año lo veremos.
Irrupción de los Big Data en salud mental. Como en el resto de la medicina, las nuevas estrategias de análisis de datos masivos harán que podamos ver nuevas relaciones causa efecto, apareciendo distintas agrupaciones de elementos que hasta ahora no habíamos sido capaces de detectar. Y muy asociado a los big data, la recogida constante de datos mediante dispositivos que nos acompañan todo el día como relojes o teléfonos, servirán para aumentar la calidad de la información acerca de los pacientes y lanzar alertas tempranas cuando las cosas no vayan bien.
Este año tampoco saldrán los esperados fármacos que actúan sobre los receptores glutamatérgicos, y cuando salgan, ya veremos su utilidad. No sé si conviene hacerse muchas ilusiones en fármacos que cambián la forma de funcionar de más de la mitad de las neuronas del cerebro simultáneamente si tenemos en cuenta que hasta ahora sólo los fármacos que actúan sobre “minorías” de neuronas han tenido especial interés, con la excepción extraordinaria de las bezoadiacepinas, que afectan a las neuronas gabérgicas, una población mayor. Pero este año todavía no lo descubriremos.
Seguro, eso sí, que salen al menos dos o tres moléculas que son una copia de alguna anterior, quizás metiladas,, o una variedad purificada tipo escitalpram, con un mágico sistema de liberación tipo las “bolitas de plástico” llenas de risperidona… de alguna forma nos la intentarán colar de nuevo. Pero no significarán ninguna ventaja para los pacientes, aunque la patente durará un par de siglos y el coste para el sistema sanitario no tendrá ningún paralelismo con su utilidad.
En España habrá menos dinero para todo, también para la sanidad en general y para la salud mental en particular, un área maltratada históricamente por los presupuestos sanitarios ya que no tiene listas de espera quirúrgicas y los pacientes se quejan poco. Seguirán trasvasándose enfermos mentales graves a instituciones penitenciarias, a albergues y servicios sociales, pero principalmente a las familias, que llevarán el peso mayoritario de este abandono de la sanidad. A lo mejor nos sorprende alguna estadística sobre suicidios o noticias puntuales que serán la punta del iceberg de este mar de fondo. Tendremos que empezar a pensar en reinventar esto de la salud mental desde cero, pensar en algo distinto al esquema ingreso-rehabilitación-consultas, integrar de verdad a los familiares y a los propios enfermos en el tratamiento. Pero en el 2014 tampoco podremos verlo por desgracia.
Se nos viene encima un año difícil, con menos medios, problemas crecientes, algunas cosas buenas en el horizonte… Feliz año y mucha fuerza a todos.
