Tratamiento del trastorno bipolar

El tratamiento del trastorno bipolar tiene dos partes: medicación y psicoeducación.

La psicoeducación consiste en que la persona afectada conozca al detalle cómo es la enfermedad. Sin este conocimiento es muy difícil que los resultados sean buenos. El médico debe ayudar en esta tarea. Suele ser útil buscar ayuda también en asociaciones de pacientes. En algunos centros se hacen sesiones de psicoeducación para pacientes y familiares.

El tratamiento del trastorno bipolar requiere siempre farmacoterapia. Aunque no se trata de un tratamiento curativo, suele ser bastante eficaz y hace que, en muchos casos, desaparezcan los síntomas, permitiendo hacer una vida normal.

Fármacos para el trastorno bipolar

Hay muchos tipos de fármacos que pueden utilizarse, pero siempre ese necesario usar un estabilizador del ánimo. Lo estabilizadores son un grupo de medicamentos que permiten mantener la eutimia (ánimo adecuado). Su acciono es tanto para subir o bajar el ánimo, sino la prevención de episodios. No interfieren las emociones «normales». A pesar de estar tomando un estabilizador, las personas pueden entristecerse (si les ocurre alguna desgracia) o ponerse contentos ante una alegría. Existen muchos estabilizadores. Uno de los más famosos, conocidos y eficaces es el litio. Otros son el valproato (o ácido valpróico), la carbamazepina o la lamotrigina. Muchos de ellos son fármacos que se usan en otras enfermedades como las crisis epilépticas o la prevención de la migraña.

Con frecuencia es necesario asociar medicaciones para mejorar el sueño. Como hemos explicado dormir bien es imprescindible para no caer en fases depresivas o maníacas. Por lo tanto fármacos que nos ayuden a dormir 7 u 8 horas seguidas, para conseguir despertarse descansados al día siguiente son muy útiles.

Los antipsićoticos tienen varias utilidades en el tratamiento del trastorno bipolar. Siempre deben usarse si  hay síntomas psicóticos (alucinaciones y delirios, por ejemplo). También son útiles para reforzar el efecto de los estabilizadores en los casos complicados. Hay muchos antipsicóticos con perfiles muy distintos. Es importante elegir el más adecuado para cada forma de enfermedad y para cada persona, ya que sus efectos secundarios pueden ser importantes.

Los antidepresivos han sido durante muchos años una parte fundamental tratamiento del trastorno bipolar. No obstante, en la actualidad sabemos que hay que intentar evitarlos, ya que puede facilitar la aparición de episodios maníacos y aumentan la inestabilidad. Por desgracia, en ocasiones no queda más remedio que tomarlos.


Última revisión: 22/10/2016  Autor: Dr. Diego Urgelés  Licencia CC