¿Qué es el litio?

El litio es un fármaco que se usa en el tratamiento del trastorno bipolar. Se trata de un elemento químico sin función conocida en el organismo humano sano, pero que al usarse como fármaco ayuda a prevenir las crisis.

A pesar de que es uno de los fármacos más antiguos en psiquiatría, continua siendo una de las mejores opciones, para el tratamiento del trastorno bipolar. Numerosos estudios demuestran su eficacia en la prevención de las crisis. También disminuye el riesgo de suicidio y sirve para potenciar el efecto de los antidepresivos en cualquier tipo de depresión.

Un error bastante común acerca de este fármaco es pensar que en el trastorno bipolar falta litio. No es así. Los niveles de litio en una persona sana deberían ser de cero. Sólo tienen litio en el organismo las personas que lo toman como medicación.

El litio comenzó a usarse en la segunda mitad del siglo XX y todavía no se ha descubierto ningún fármaco que haya demostrado ser mejor. No obstante cada individuo responde de manera diferente y no es adecuado para todas las personas

¿Qué se siente al tomar litio?

No debería notarse nada, a excepción de que las crisis desaparecen o al menos son mucho menos frecuentes. No es un tratamiento que deba dar sueño, tranquilizar, enlentecer el pensamiento o animar a la persona. Debe ser transparente para  el que lo toma, como si no tomase nada. Es un tratamiento preventivo. Eso no quiere decir que a veces no puedan aparecer efectos secundarios.

Inconvenientes del litio

Pese a su gran valor como tratamiento, tiene algunas pegas. Para empezar, es difícil ajustar la dosis. Por eso se recomienda que el tratamiento sea siempre controlado  por un psiquiatra con experiencia clínica en su manejo. Es necesario hacer análisis de sangre para controlar su concentración en sangre del forma periódica (litemias). Lo habitual es que se precisen unas cuatro analíticas anuales para vigilar el tratamiento, una cada tres meses.

Hay que tener cuidado en no tomar medicaciones que puedan tener interacciones. Su médico de atención primaria debe conocer que toma litio, así como cualquier médico que vaya a pautarle otro tratamiento.

También debe tener cuidado con los fármacos "sin receta", porque algunos de ellos pueden afectar a los niveles de litio. Normalmente su psiquiatra le dará una lista de fármacos que no pueden tomarse junto a esta medicación. Ante cualquier duda lo mejor es preguntar a su psiquiatra.

Precauciones que deben tomarse si se toma litio

Su médico le  advertirá de todos los cuidados especiales con esta medicación, pero no debe olvidar lo siguiente:

  • Evitar dietas con mucha o poca sal. Tampoco se debe tomar grandes cantidades de líquido en poco tiempo.
  • Hacerse los análisis de sangre de litio (litemias) que le indique su psiquiatra.
  • Realizar controles periódicos para vigilar el tiroides y el funcionamiento del riñón.
  • No tomar otras medicaciones sin consultar con su médico. Hay que tener especial cuidado con fármacos aparentemente inofensivos como los antiinflamatorios.
  • Si aparece diarrea intensa, se debe avisar al médico, ya que puede afectar a los niveles de litio o puede estar producida por un aumento de su concentración..

Los efectos secundarios

Como todos los fármacos, el litio puede tener efectos secundarios. Los más frecuentes son la sed, la diarrea y el temblor leve de las manos de forma ocasional.  Muchas veces se puede ajustar la dosis o la frecuencia de las tomas para evitarlos. En raras ocasiones pueden aparecer efectos secundarios más graves que pueden obligar a cambiar de tratamiento, como por ejemplo confusión o problemas hidroelectrolíticos.

Hay dos efectos secundarios que a veces aparecen tras mucho tiempo de tratamiento y que conviene tener en cuenta. El primero ellos es el hipotiroidismo. Aunque se sabe que muchas veces es la propia enfermedad la que provoca que el tiroides funcione mal, otras veces el litio es el causante. Si el tratamiento es eficaz y  este es el único efecto secundario que produce el litio, la mejor opción es  tratar el hipotiroidismo y seguir tomando litio.

El segundo problema en cambio en más grave. A veces el litio, con el paso de los años, puede hacer que los riñones filtren cada vez peor. Si sospechamos esto se debe retirar el litio y buscar otro  tratamiento. Por suerte no es un problema que aparezca de repente, sino que suele instaurarse a lo largo de años. El control rutinario del funcionamiento renal con una analítica adecuada nos avisará a tiempo de cualquier desviación antes de que ésta llegue a a ser un problema, lo que permitirá programar un cambio en el tratamiento con tranquilidad.

 


Última revisión 15/5/2017  Autor: Dr. Diego Urgelés