La dependencia física

Se llama dependencia física a la aparición de síntomas físicos al retirar una sustancia a la que el cuerpo está acostumbrado. Por ejemplo: la retirada brusca de benzodiacepinas puede causar una crisis convulsiva. Otro ejemplo sería el síndrome de abstinencia de la heroína y otros opiáceos. También la retirada del alcohol puede causar temblor, hipertermia y otros síntomas a veces muy graves.

La dependencia física ocurre porque el organismo (incluido el cerebro) se ha acostumbrado a funcionar con un cierto nivel de sustancia o fármaco en la sangre. Al retirarse éste de golpe, ese equilibrio se rompe bruscamente y aparecen síntomas hasta que el sistema se vuelve a equilibrar.

La dependencia física acompaña a muchas sustancias adictivas y hace más difícil el dejarlas, pero es lo menos importante y lo más sencillo de resolver. De hecho, el problema de la dependencia física se soluciona siempre en unas pocas semanas con un tratamiento médico correcto.

Es importante no confundir la dependencia física con la abstinencia, porque son distintas.  Hay sustancias que no tienen dependencia física relevante (como el tabaco, el cannabis o la cocaína) pero que sin embargo pueden ser muy perjudiciales y adictivas. También puede ocurrir lo contrario: sustancias con dependencia física pero que no son adictivas. Un ejemplo de esto último: los corticoides. Son fármacos que no crean adicción pero que si se retiran de golpe pueden provocar problemas físicos importantes. Por lo tanto la dependencia física no tiene nada que ver con la adicción, siendo en realidad un problema añadido a la hora de afrontar el tratamiento.

Muchas veces se habla de “dependencia psicológica”. Es más correcto hablar de adicción. También se dice que determinada sustancia no es tan peligrosa porque no tiene dependencia física… o que alguien “consume porque quiere” ya que la sustancia a la que es adicto no tiene “dependencia física”. Todas estas afirmaciones son incorrectas, se basan en conceptos antiguos y erróneos.

Última revisión del texto: 24/7/2015

Autor: Dr. D. Urgelés

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